¡Nuestra aventura agrícola!

Nuestra aventura agrícola

 

¡Hola a todos!

Como les había comentado hace unos días, en los últimos meses nos hemos involucrado en interesantes proyectos. Uno de ellos es nuestro proyecto agrícola.

Actualmente parece que la tendencia es a ir produciendo comida cada vez más sana y cada vez más directamente. Quien en su casa tiene el espacio prepara su propia huerta y la verdad es que hay pocas cosas más satisfactorias que comer un fruto o un vegetal que uno mismo ha sembrado y cultivado.

Hace unos días en un programa radial pudimos escuchar sobre un interesante proyecto de agricultura “vertical” que permitirá aun a los que viven en apartamentos con espacio limitado producir su propia comida.

Nuestro proyecto, sin embargo, fue un poco más ambicioso. Probamos sembrando algunos vegetales, unos con más éxito que otros y finalmente parece que nuestro mayor éxito se dio con las auyamas (calabazas)

Las auyamas
Las auyamas

Hace una semana hicimos el primer corte y sacamos unas miles de libras de auyama. Fue una verdadera aventura y también sumamente satisfactoria. Sacamos una auyama verdaderamente extraordinaria. Papa Dios nos bendijo y la auyama ha sido pura crema. Las auyamas no nos duraron ni tres días completos y quedó más gente queriendo auyamas que las que vendimos. Actualmente tenemos varias ofertas para comprarnos la cosecha completa. La semana pasada cortamos unos 15 quintales y aunque no es tanto (1500 lbs.) es solo nuestro primer corte.

Algunas auyamas
Algunas auyamas

Por supuesto que nos quedamos con unas cuantas auyamas (aunque debemos reconocer que nos quedan muy pocas, porque esto ha sido un escándalo) En los próximos días le seguiremos compartiendo recetas y consejos para la cocina especialmente en relación con las auyamas o calabazas criollas.

La idea de sembrar auyamas nos surgió luego de que probáramos las auyamas que se estaban produciendo en la región. Las auyamas fueron nuestro cultivo de seguridad, pues también sembramos otros cultivos más riesgosos y gracias a Dios por las auyamas, pues nuestro cultivo de seguridad fue el único que resistió las lluvias.

El camino ni estuvo fácil (había llovido)
El camino n0 estuvo fácil (había llovido)

Aunque sabíamos que las auyamas eran buenas teníamos que probarlas allá mismo en el terreno. No teníamos ningún utensilio para realizar recetas o utensilio de cocina como los que tengo en mi propia cocina pero por suerte mi hermano Danilo es un excelente boyscout y yo aún no olvido mis años de campamentos en los Estados Unidos. Así que preparamos un fogón de leña, buscamos agua del rio y pusimos una auyama a hervir con sal de mina (que es abundante en la región)

el fogón de leña
el fogón de leña

Eso, con unas pocas mazorcas de maíz, fue nuestro almuerzo del día y no fue un mal almuerzo.

Disfruten las fotos de nuestra aventura y prepárense pues la “sous chef” y yo les seguiremos trayendo ricas recetas de auyama en los próximos días.

Un abrazo desde el calor del fogoncito.

Arturo